Entre
Me despierta el olor a té verde y berries con azúcar negra (porque no me gusta la rubia, ademas el ritual ya se hizo ritual hace tiempo). El pan se tuesta y en la tele pasan un comercial del nunca bien ponderado doctor Vidal curando a los enfermos y librándonos de los pecados.
La mañana está melancólica, no porque yo lo esté, sino porque leí un viejo mail de un viejo amigo, ese mail que le dije al X que había borrado hace tiempo, ese amigo que supongo que todavía es amigo; amigo atemporal, que aparece y se va y se lleva sus palabras y lo deja a uno con las suyas propias, esas mediocres si se compara…
La cosa es que el homenaje nunca se hace y quizás nunca sabrá hacerse por una persona como yo y aunque fue el primer mail que me mandaron a mi nueva (ya vieja hace 3 años) cuanta de gmail, lo tenía al final, entre recuerdos y realidad, y sé que el entre es desgarrador, porque el entre no es en ninguna parte, ahora está al principio de este blog, y quizás en un par de posts más, esté entre algo interesante…


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