Ser sola

Leía un post. De esos posts que tienen tiempo, no mucho pero tienen. Es curioso ver como uno cambia del cielo a la tierra cuando muchas cosas pasan o simplemente, quedan. Y me desperté un día, sola en mi cama, sola contra el mundo, con la taza de té verde en el velador, esa que debería haber lavado hace días, con la cola fría abierta, el rollo de fotos, el control remoto sin pilas, el vaso con leche de soya. En el piso, los recuerdos, el “no pisar” la sierra, la copa de chardonay, el perfume de frutas, la pelota de tenis, el alargador, la croquera, los papeles, la mochila, la prensa de empaste, la radio esa antigua que me llevo al baño para escuchar la play cuando me ducho; las telas, el hilo de pescar, contra la pared el cartón piedra de 3mm, el cartón madera… y cerré los ojos y soñé con verlo; soñé despierta, como lo hago casi todos los días de mi vida, justo antes de tomar un lápiz y ver cómo las palabras se desordenan, soñé con verlo pasar y quedarlo mirando con cara de idiota, soñé con el escape justo antes, siempre antes.

Sé con certeza que soy sola porque no quise antes, porque quiero y no quiero ahora: por elección y eso es liberador. Sé que yo no me robé el amor cuando salí huyendo por la ventana y sé que no lo tengo escondido bajo la ropa, ni detrás de los lentes porque no hice lo correcto ni cuando hice lo correcto y ahora, cuando me levanto y piso con cuidado, para no quebrar los lentes, los vasos, los pequeños brotes de algo que parece que sale por entre el frío y mi insoportable mal humor, respiro hondo y espero que de algún lugar se asomen los colores…

~ por Cata en Agosto 13, 2008.

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